14/2/2020

¿Es una tarea fácil vivir en una comunidad?

Hoy por hoy con la creciente urbanización y población que existe en Santiago es común vivir en un edificio o condominio y existen múltiples razones para elegirlos; el acceso a tener beneficios que no podrían tenerse todos si se comprara una casa, como una piscina, quincho, gimnasio por un menor costo, la seguridad de tener un encargado en conserjería, etc.

Sin embargo, el vivir en una comunidad implica un pequeño sacrificio más que el coste común de vivir en una sociedad, debido a que mi derecho de propiedad se encuentra limitado porque existen espacios comunes “privados”, digo esto entre comillas porque claramente no son abiertos al público como un parque, pero sí son compartidos con el resto de los residentes del mismo edificio. 

Lo anterior significa que si quiero ser propietario de un bien raíz en una comunidad me tengo que adecuar a las normas comunes estipuladas en el reglamento interno que disponga esa misma comunidad. Por ejemplo, si se puede o no tener mascotas, horarios, etc. Este mismo lo harán efectivo a través de la administración que puede ser en un principio elegida por la misma inmobiliaria o posteriormente elegida por los mismos residentes en una asamblea ordinaria. 

Pero no solo esto, sino que para adecuarme debo conocerlas y para ello dedicar mi tiempo en asistir a las asambleas ya sea ordinaria o extraordinarias para saber lo que sucede en mi comunidad, cosa que a veces se hace muy difícil por el ritmo de vida que implica tener un trabajo y familia, finalmente tengo que dedicar mi tiempo libre a esto.

Así las cosas, pareciera que la tarea no es tan fácil como uno podría pensar. Y es notorio que la mayoría de la gente no dedica el tiempo para conocer a su administración ni sabe las funciones o labores que ellos mismos tienen en su edificio, no es poco común que me lleguen correos preguntando por datos específicos que debería responder la administración y no la plataforma de ComunidadFeliz que simplemente transparenta la información al usuario, pero que al fin y al cabo no es la administración de su edificio. 

Aun así con mucha delicadeza y un buen criterio intentamos siempre enlazar comunicaciones o requerimientos entre propietario y administración, teniendo en cuenta los filtros necesarios o evidencia para no traspasar información privada a terceros y perjudicar el normal funcionamiento de la comunidad, sumado a que en la plataforma buscamos constantemente mejoras de funcionamiento, usabilidad, herramientas y entrega de información para el punto de vista del comité, propietarios y la administración en el acceso al sistema.

En consideración a todo lo dicho anteriormente, es decir, la complejidad que implica compartir un espacio con más personas, la responsabilidad que ello conlleva es que nuestra legislación no se mira con muy buenos ojos las comunidades y las tiende a rechazar o limitar en el tiempo, señalando que estas no pueden durar más de 5 años (sin perjuicio de  que este plazo puede renovarse para perdurar). 

En el caso de las copropiedades inmobiliarias ha hecho una excepción puesto que por el ritmo de vida que llevamos se ha hecho necesario y por ende es uno de los pocos casos que existen en nuestro derecho como comunidad permanente, sin necesidad de autorizar un nuevo periodo y se ha regulado en una ley específica al respecto; la ley de copropiedad inmobiliaria

No obstante, sigue teniendo muchos beneficios vivir en una comunidad inmobiliaria, como dije en un principio. Vivir con más gente que puedas acudir y tener una red de respaldo a nadie le viene mal, la seguridad es una de las cosas que más hoy se aprecia por la sociedad chilena, por lo que al decidir comprar un departamento se tiene que pensar esto muy bien ya que implica un esfuerzo adicional y adaptación.

En consecuencia, a la larga nos facilita muchas cosas debido a que tenemos un encargado para un montón de labores que siendo dueño de un inmueble único sería más complicado, más para ello es necesario saber quién es mi administración y cuál es la reglamentación de mi edificio, si no, el vivir en comunidad puede transformarse en un dolor de cabeza para cualquiera. 

Otro aspecto complicado que podemos encontrar es la convivencia que de cierta manera es forzada, debido a hay que tener en cuenta los conflictos personales que se generan entre vecinos los cuales deben ser mediados por normas, la administración o incluso en tribunales, temas que más de alguna vez han pasado por nosotros como software sin tener alguna forma de intervenir o participación alguna.

Dicho todos estos puntos entre positivos y negativos, reconocemos que nuestro servicio viene en búsqueda de muchas soluciones y quitar muchas cargas que conlleva vivir en comunidad, intentando que puedan concretarse en los beneficios de vivir en condominios.

Mi consejo será siempre mantenerse al tanto de asambleas, comunicados y formar parte de las decisiones de la comunidad, es de vital importancia la participación de cada propietario para lograr una mejorar calidad de vida en comunidad, por nuestra parte día a día nos esforzamos en cumplir nuestro rol y ayudar en un mejor futuro para las comunidades.


Sebastian Garcia.


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